
Ayer Miércoles 3 de octubre empezó la segunda temporada como muchos la llaman sin grades sorpresas, al menos para mi. En el primer juego del día, que tendría una triple jornada, los Colorado Rockies se enfrentaron a los Philadelphia Pillies. Los Rockies, se convirtieron en una de las historias más interesantes de una temporada que ya había estado llena de hazañas históricas. Los Rockies, que faltando 15 juegos para terminar la temporada, parecían que ya estaban listos para empacar sus maletas y regresar a casa para un invierno largo, después de aparentemente quedarse fuera de los playoffs, hicieron uno de los “comebacks” más grandes en la historia del baseball. Ganaron 14 de sus últimos 15 juegos y forzaron un juego de desempate con los Padre de San Diego, ganando en extra innings en un juego para las épocas y obteniendo así su tiquete a la post-temporada.
Por esta razón, me parecía bastante lógico que Colorado empezara la serie con los Phillies ganando, aunque fuera en casa de estos. Es bastante común que el equipo que ya esta clasificado a veces sea sorprendido por un equipo que viene con un “rush” emocional tremendo, después de lograr la increíble hazaña de ganar tantos juegos para terminar la temporada. No olvidemos tampoco que los Phillies ganaron su división, solamente por que los Mets de Nueva York, se desplomaron de una manera inconcebible, después de tener una ventaja de 7.5 juegos. Así que no estamos hablando de un equipo de Wild Card cualquiera, estamos hablando de un equipo de Colorado que tiene todas las armas para ganarlo todo. Con una ofensiva poderosa y ofensiva, un cuerpo de abridores sólido y un bullpen que terminó la temporada regular demostrando que pueden defender una ventaja en los últimos innings, van a darle una batalla muy dura a los Phillies.
Por esta razón, me parecía bastante lógico que Colorado empezara la serie con los Phillies ganando, aunque fuera en casa de estos. Es bastante común que el equipo que ya esta clasificado a veces sea sorprendido por un equipo que viene con un “rush” emocional tremendo, después de lograr la increíble hazaña de ganar tantos juegos para terminar la temporada. No olvidemos tampoco que los Phillies ganaron su división, solamente por que los Mets de Nueva York, se desplomaron de una manera inconcebible, después de tener una ventaja de 7.5 juegos. Así que no estamos hablando de un equipo de Wild Card cualquiera, estamos hablando de un equipo de Colorado que tiene todas las armas para ganarlo todo. Con una ofensiva poderosa y ofensiva, un cuerpo de abridores sólido y un bullpen que terminó la temporada regular demostrando que pueden defender una ventaja en los últimos innings, van a darle una batalla muy dura a los Phillies.
En el segundo juego del día, los Boston Red Sox iniciaron su serie con Los Angeles Angels con una victoria, tras una actuación magistral del derecho Josh Beckett, quien ha demostrado que se siente en casa en el gran escenario de los playoffs. Beckett, quien fue el Jugador Mas Valioso de la Serie Mundial del 2003, cuando estaba con los Marlins de Florida que vencieron a los poderosos Yankees de Nueva York, dominó por completo a una ofensiva peligrosa como la de los Angels, tirando pelota de solamente 4 hits, de los cuales 2 fueron conseguidos por el habilidoso Vladimir Guerrero. Beckett, único lanzador en ganar 20 partidos en la presente campaña, en una ocasión, llegó a retirar 19 bateadores consecutivos, demostrando un control impresionante de la locación de sus lanzamientos, al igual que una velocidad average en sus lanzamientos de 94 mph.El popular y muy querido por la “Red Sox Nation”, Kevin categoría, abrió el marcador con un cuadrangular, volándose el Monstruo Verde. Después el siempre peligroso y oportuno David Ortiz conectó un homerun de 2 carreras, Manny Ramirez fue remolcado a la casa por Mike Lowel, después de haber bateado un doble y así de rápido, los Red Sox tenían una ventaja de 4-0. Y así, apoyado por la defensiva sólida del equipo de los Red Sox, terminó lanzando un juego completo, cerrando la noche de una de las actuaciones más dominantes por un lanzador en la historia de las Series Divisionales del baseball de las Grandes Ligas.
En el último juego de la jornada, los siempre sufridos Chicago Cubs se enfrentaron con un equipo de Arizona que para muchos en papel parecía el mas débil de todos los equipos peleando por ir a la Serie Mundial, a pesar de haber terminado con el mejor record en la Liga Nacional. Tal vez los Diamondbacks de Arizona son más jóvenes e inexpertos en juegos de post-temporada, pero demostraron en el primer juego de la serie que vinieron a jugar la misma pelota que jugaron todo el año, baseball clásico, abridores sólidos, buena defensa, un bullpen confiable y bateo oportuno.
Se esperaba un duelo de lanzadores y no decepcionaron. El lanzador abridor por los Diamondbacks de Arizona, Brandon Webb, lanzó pelota de una carrera y recetó nueve ponches. Carlos Zambrano de los Cubs, por su parte dominó en los primeras entradas y terminó lanzando un juego de una carrera y 8 ponches. Pero Zambrano, que en mi opinión muy personal no es tan bueno como lo quieren pintar, no solo lanzó un gran partido, también ayudo su causa con un doblete.
Al final, Arizona abrió la serie con una victoria importantísima en casa, contra un equipo de Chicago que es muy peligroso, por estar lleno de bateadores de poder, que en cualquier momento pueden darle vuelta al marcador.
Veremos que pasa en los juegos del jueves, quien se ira dos juegos abajo o si regresaran a empatar las series.
Al final, Arizona abrió la serie con una victoria importantísima en casa, contra un equipo de Chicago que es muy peligroso, por estar lleno de bateadores de poder, que en cualquier momento pueden darle vuelta al marcador.
Veremos que pasa en los juegos del jueves, quien se ira dos juegos abajo o si regresaran a empatar las series.

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